viernes, 9 de marzo de 2012

CONSULTORIO DE FAMILIA


Escrito por: SORAYA LARA DE MÁRMOL, M. A.
  Sicóloga, Terapeuta familiar
Pregunta del lector:
 ¿Cómo considera usted que los cambios en los roles sociales y familiares provocados por los reclamos  de los movimientos de mujeres han incidido en la vida cotidiana  de la familia actual?
  Respuesta de la terapeuta: Las posturas claras, permanentes y radicales  de los movimientos de mujeres feministas han impactado a través del tiempo  creando   conciencia sobre la importancia de la inclusión de la mujer en un plano de igualdad con el hombre.
  Han denunciado y visibilizado  las injusticias que sigue viviendo la mujer contemporánea y la exclusión  como actora  en los escenarios reservados para el hombre.
  La mujer ha venido reconociéndose como sujeto de derecho, tanto en la vida privada (hogar-familia), como en el ámbito público.
   La mujer estaba confinada a cuidar de la familia, los hijos, el marido y las tareas del hogar. El hombre   tenía todo el derecho a la vida pública y mantenerse en el confort  de la jerarquía estable. El poder, sexo y estatus social, sus grandes aliados y razón.
  La mujer en las últimas décadas ha tenido otra percepción de sí misma y  comprende que goza de derechos para la  vida pública, estudiar, ser profesional, trabajar, dirigir y competir.  Salir  del espacio reservado del hogar y de la familia.
  La  mujer no se siente avergonzada de elegir no tener hijos o tener menos,  quizás uno, para gozar del espacio- libertad para dedicarse  a su profesión u oficio. Así mismo ocurre con su estatus de soltera a casada o estar divorciada, esto no le avergüenza. Entiende que tiene derecho a elegir para su bienestar y esto conlleva un impacto a la familia.
  Los movimientos de mujeres no creen  en el “familismo”, como le llaman,  que lacere los derechos de las mujeres.
  La mujer ha venido demandando y abriendo el espacio  para que el hombre-padre se involucre con sus hijos con  más cercanía. La mujer presume que es  quien decide qué tipo de relación tendrá  el padre con sus hijos.
  El nuevo rumbo trae cambio de visión en la mujer y el hombre actual,  trae una ganancia para el hombre: la incorporación  de “algunos hombres  conscientes” a participar de las actividades del hogar y de  sus hijos.
  La madre  paulatinamente va  dejando  el escenario familiar con el  rol  tradicional.
  La mujer  busca estatus social, poder y sexo aunque no en la misma proporción que el hombre.

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